Autoexigencia y autoestima baja: por qué nunca sientes que es suficiente
- Marta Cordero psicóloga
- 14 jun 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 1 día
Si sientes que por mucho que hagas nunca es suficiente, que siempre podrías haberlo hecho mejor o te cuesta sentirte orgullosa de ti, es muy probable que estés viviendo con una autoexigencia alta y autoestima dañada.

Muchas personas viven así sin darse cuenta:
Se exigen constantemente
No disfrutan de sus logros,
Sienten que nunca estás a la altura.
👉 Te enseñaron a tratarte desde la autoexigencia.
Y con el tiempo, esto acaba afectando directamente a cómo te ves y a cómo te sientes contigo misma.
¿Por qué la autoexigencia baja tu autoestima?
A primera vista puede parecer que exigirte mucho te ayuda a mejorar.
Pero cuando esa exigencia es constante y nunca es suficiente, ocurre lo contrario:
Empiezas a vivir con la sensación de que:
Siempre podrías haber hecho más
Nunca llegas a tus propios estándares
Lo que haces no es suficiente
Esto hace que, poco a poco, tu autoestima se deteriore. Porque no importa lo que consigas: tu atención siempre está en lo que falta, en el error o en lo que podrías haber hecho mejor.
Y así se construye una relación contigo misma basada en la crítica constante.
Autoexigencias cómo...
"debo destacar en todo lo que haga",
"debo ser la mejor a toda costa",
"no debo equivocarme"...
son imperativos que puede llegar a convertirse en un verdadero martirio.
Si tu única manera de sentirte realizado es a través de la obtención de resultados, muy
Cómo saber si te estás exigiendo demasiado
A veces la autoexigencia está tan normalizada que cuesta verla.
Algunas señales de que te está afectando más de lo que crees son:
Si te has sentido identificada con varias de estas, es probable que la autoexigencia esté teniendo un impacto directo en tu bienestar.
Sientes que nunca haces suficiente
Te cuesta disfrutar de lo que consigues
Te comparas constantemente con otras personas
Tienes miedo a equivocarte
Te hablas de forma muy crítica
Te cuesta desconectar sin sentir culpa

Autoexigencia y ansiedad: por qué van de la mano
Una consecuencia esperable de ser exigentes y perfeccionistas con nosotras mismas es la aparición de ansiedad.
No es solo “querer hacerlo bien”. Es sentir que tienes que hacerlo perfecto, que no puedes fallar y que siempre hay algo más que deberías estar haciendo mejor.
Esa exigencia genera una sensación interna de alerta:
miedo a equivocarte
preocupación constante
dificultad para desconectar
sensación de no llegar a todo
Y poco a poco, esa presión se convierte en ansiedad.
Tu mente empieza a anticipar errores, a darle vueltas a todo y a exigirte aún más… entrando en un bucle del que es difícil salir.
Lo que muchas personas no saben es que:
👉 cuanto más te exiges, más ansiedad sientes
👉 y cuanto más ansiedad tienes, más te bloqueas

Esto hace que incluso tareas simples se vuelvan difíciles, que procrastines o que sientas que no estás rindiendo como deberías… reforzando aún más esa sensación de “no es suficiente”.
Si te sientes así, no es casualidad.
👉 Puedes entender mejor cómo funciona este proceso en profundidad aquí
El problema no es que te exijas… es cómo lo haces
Muchas personas creen que si dejan de exigirse, dejarán de avanzar.
Pero en realidad ocurre lo contrario.
Cuando te exiges desde la crítica, el miedo o la presión constante, lo que aparece es:
bloqueo
ansiedad
agotamiento
No se trata de dejar de tener objetivos, sino de cambiar la forma en la que te relacionas contigo misma.
¿Y que puedo empezar a cambiar para dejar las autoexigencias atrás?
No se trata de cambiarlo todo de golpe pero si de intentar hacer pequeños cambios:
Empieza a tratarte con más flexibilidad (aunque te cueste): Desorganiza tus horarios, falla o haz algo imperfecto, escucha otras formas de ver las cosas...
Cuestionar ese “no es suficiente” automático
Revisa tus metas y cámbialas en posibilidades reales y más amables.
Aprender a reconocer lo que sí haces bien
Reducir la comparación constante
Permitirte parar sin sentir culpa
También puede ayudarte el aprender a poner límites y defenderte ante los demás. Aprende cómo aquí.
Y si sientes que tu mente no para de exigirte o preocuparse debido a esta autoexigencia, este artículo puede ayudarte.
Empieza a cambiar tu relación contigo misma
Si te has sentido identificada con todo esto, no es casualidad.
Probablemente llevas tiempo exigiéndote demasiado y sintiendo que nunca es suficiente.
En terapia trabajamos precisamente esto:
reducir la autoexigencia
cambiar el diálogo interno
reconstruir tu autoestima
aprender a priorizarte sin culpa
Soy Marta Cordero, psicóloga especializada en Ansiedad y Autoestima y acompaño a mujeres a liberarse de su ansiedad, recuperar su autoestima
y reconectar con la vida.
Si quieres empezar tu proceso y conocer mi forma de trabajar...

Enamórate de ti. El valor imprescindible de la autoestima. Walter Riso.
