La autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos aquellos pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido elaborando durante nuestra vida. El conjunto de experiencias, se combinan en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos, o al contrario, en un incómodo sentimiento de no ser lo que esperábamos o lo que desearíamos ser o lo que creemos que deberíamos ser.
Es el valor que nos damos a nosotros mismos como seres en el mundo.
El problema es que vivimos en un mundo que desde pequeños decide por nosotros qué es valioso y qué no y, de paso, no deja de recordarnos todas aquellas cosas a las que no llegamos.
Los seres humanos funcionamos mucho desde la comparación.
Esto en principio no es un problema, pero empieza a serlo cuando vivimos entre anuncios de personas con vidas perfectas y físicos deslumbrantes, redes sociales que nos muestran el éxito de los demás y entornos que suelen dedicarse a machacar nuestra autoestima.
La mayoría de nosotros terminamos con una autoestima baja y una autoexigencia alta sobre lo que deberíamos estar haciendo, consiguiendo o viviendo.
Con el tiempo, todo esto hace que desarrolles una forma de pensar en la que:
👉 Siempre hay algo que podrías haber hecho mejor
👉 Nunca es suficiente
👉 Te cuesta reconocer lo que haces bien