¿Por qué no soy capaz de defender lo que pienso?

Si cuando te enfrentas a un problema sueles tener dificultades para hacerte escuchar, conseguir lo que quieres o sientes que no puedes manejar tus emociones, probablemente tengas que trabajar tu asertividad.


Comunicarse y actuar con asertividad es una habilidad que nos ayuda a mantener relaciones sanas, resolver conflictos y evitar que reprimamos nuestras propias necesidades.


La asertividad es un estilo relacional que se sitúa en un punto intermedio entre la pasividad y la agresividad.




El estilo pasivo se conceptualiza como el tipo de comunicación en el que las personas no suelen decir lo que piensan y lo que sienten, incluso si ello implica que sus derechos no son respetados. Un ejemplo extremo tipo sería la persona que pide un refresco frío en un bar, le sirven un refresco diferente y que además no está frío, y no dice nada para no molestar al camarero.






El estilo de comunicación agresivo puede ser presentado como el de aquellas personas que suelen responder a conductas de otros exteriorizando su enfado, levantando la voz o recriminando. Siguiendo el ejemplo anterior, el estilo agresivo sería el de aquella persona que pide un refresco frío, le traen otro del tiempo, y recrimina al camarero su error, diciéndole: "es intolerable, qué clase de camarero eres, llama inmediatamente al encargado".





Es importante destacar que es frecuente encontrar a personas con un estilo de comportamiento pasivo-agresivo: personas que van «acumulando» tensiones interpersonales y se convierten en una bomba de relojería; acaban explotando, y cuando lo hacen es de manera agresiva, con un impacto doblemente negativo (por ser pasivos y ser agresivos) en las personas que reciben ese estilo de comunicación.




Por último, estaría el estilo de comunicación asertivo. En el ejemplo del restaurante, sería aquella persona que al recibir el refresco que no ha pedido expresa al camarero que ha habido una equivocación, y le pide que se lo cambie por el que ha solicitado. Esta persona consigue su objetivo (beberse el refresco que quiere, y frío), sin generar un conflicto.






Una persona asertiva:

  • Defiende sus derechos con valentía y seguridad.

  • Dice lo que piensa o siente con respeto.

  • Se pone en el lugar de los demás (piensa en sus derechos y sentimientos).

  • Escucha al otro.

  • Participa sin miedos.

  • No deja que se aprovechen de él. Sabe decir «no».

  • Procura ser positivo.

  • Negocia, dialoga.

  • Conducta no verbal: postura relajada, voz firme y clara, gestos seguros, ritmo fluido, sin vacilaciones, mirada resuelta, espacio interpersonal adecuado.


Todas estas características son habilidades que podemos aprender y que nos permiten alejarnos de esa forma de comunicarnos pasiva o agresiva. Entrenar en esta habilidad puede permitirnos mejorar en muchos aspectos de nuestra vida y afectar positivamente en nuestra salud mental.


Si has llegado hasta aquí puede que estés en busca de esa solución a tu problema, de ese remedio que elimine tu malestar. Es por ello que necesito que tomes un tiempo para preguntarte hasta que punto quieres seguir así o avanzar, mejorar por fin tus habilidades en la comunicación donde seas tu quién maneje y controle tus necesidades.


Durante mi recorrido profesional he acompañado y ayudado a muchas personas a gestionar sus emociones y encontrar su bienestar, algo que me hace sentir muy afortunada.


​Para conseguirlo, trabajo siempre desde la mayor confianza, calidez y naturalidad posible, ayudándote a conseguir tus objetivos y facilitándote el camino hacia ellos. Cuido cada detalle para que mi terapia sea un espacio seguro, en el que puedas sentirte reconfortada y confiar en mi acompañamiento.


Si quieres empezar a trabajar tu asertividad, escríbeme y empezaremos tu proceso terapéutico juntas.



 

Ψ No hay salud sin salud mental Ψ

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