La autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos aquellos pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido elaborando durante nuestra vida. El conjunto de experiencias, se combinan en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos, o al contrario, en un incómodo sentimiento de no ser lo que esperábamos o lo que desearíamos ser o lo que creemos que deberíamos ser.
Es el valor que nos damos a nosotros mismos como seres en el mundo.
El problema es que vivimos en un mundo que desde pequeños decide por nosotros qué es valioso y qué no y, de paso, no deja de recordarnos todas aquellas cosas a las que no llegamos.
Los seres humanos funcionamos mucho desde la comparación.
Esto en principio no es un problema, pero empieza a serlo cuando vivimos entre anuncios de personas con vidas perfectas y físicos deslumbrantes, redes sociales que nos muestran el éxito de los demás y entornos que suelen dedicarse a machacar nuestra autoestima.
La mayoría de nosotros terminamos con una autoestima baja y una autoexigencia alta sobre lo que deberíamos estar haciendo, consiguiendo o viviendo.
Si esto te ocurre, es momento de frenar. De recalcular ruta y comenzar a decidir por ti mismo a qué colocas valor en tu vida. Descubrir por qué ya tienes valor suficiente y qué quieres hacer con el.
El proceso de incrementar o sanar tu autoestima es el proceso de aprender a quererte, a valorarte por lo que eres más que por lo que quieres llegar a ser o te han dicho que deberías llegar a ser.
Es el proceso de soltar lastre y dedicarte a ti.