¿Por qué no paro de preocuparme?

¿Sientes que tus pensamientos se apoderan de tu día a día y te impiden disfrutar de la vida?¿Tienes la sensación de no parar de preocuparte y que sin embargo tus problemas no desaparezcan? Cuando las preocupaciones se vuelven disfuncionales impiden resolver nuestros problema y con ello poder apartar de nuestro día los pensamientos intrusivos.


El preocuparnos por algún acontecimiento puede resultar muy útil si nos moviliza a resolver un problema o enfrentarnos a una situación. Sin embargo, cuando sentimos que las preocupaciones y los pensamientos aparecen sin control en nuestra cabeza, nos paraliza y nos impide focalizarnos el solucionar el problema, deja de ser funcional.





La Ansiedad Generalizada tiene mucho que ver con esta dificultad de manejar las preocupaciones de manera útil, frenar los pensamientos que no nos movilizan y detenernos a pensar un plan de acción.



La preocupación es una respuesta normal ante situaciones que pueden perturbar nuestra vida. Si el problema es de una importancia considerable y la preocupación que genera es proporcionada, no solamente no debemos vivirlo como algo negativo, sino que es un afrontamiento que nos prepara para actuar adecuadamente ante el problema.


Sin embargo, preocuparse sin actuar no sirve para nada. La preocupación es inútil cuando la respuesta ante ella es de "parálisis". Podemos escuchar frases como "Estaba tan preocupada que no supe cómo actuar".



Recuerda: Si no nos paraliza, si nos impide prestar atención al problema, PREOCUPARSE NO SERÁ ÚTIL.





Estas preocupaciones, cuando se vuelven disfuncionales generan con mayor facilidad pensamientos intrusivos repetitivos que, si no son bien gestionados y escuchados acaban produciendo cuadros de ansiedad.


Cuando aparece la ansiedad, parece que todo pasa a un segundo plano, que lo más importante es ese síntoma tan desagradable que lo envuelve todo. Es por ello que es tan importante parar, recapitular, trabajar con nuestros pensamientos para resolver la base de esa manifestación que no deja de ser una llamada de socorro, un aviso de que necesitamos cuidarnos, escucharnos y actuar.


Si has llegado hasta aquí puede que estés en busca de esa solución a tu problema, de ese remedio que elimine tu malestar. Es por ello que necesito que tomes un tiempo para preguntarte hasta que punto quieres seguir así o avanzar, librar por fin una batalla con tu ansiedad donde tu seas la vencedora.


Durante mi recorrido profesional he acompañado y ayudado a muchas personas a gestionar sus emociones y encontrar su bienestar, algo que me hace sentir muy afortunada.

Para conseguirlo, trabajo siempre desde la mayor confianza, calidez y naturalidad posible, ayudándote a conseguir tus objetivos y facilitándote el camino hacia ellos. Cuido cada detalle para que mi terapia sea un espacio seguro, en el que puedas sentirte reconfortada y confiar en mi acompañamiento.


Si quieres empezar a trabajar tu ansiedad, escríbeme y empezaremos tu proceso terapéutico juntas.



 

Ψ No hay salud sin salud mental Ψ




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