Estrés mediado por el sistema neurovegetativo

La vía neurovegetativa del estrés es la más estudiada y la mejor conocida. Su núcleo central es el diencéfalo, donde se originan los sistemas ergotrópico y trofotrópico descritos por Hess, con toda su rica red de conexiones hacia arriba con el sistema límbico y la corteza cerebral, y hacia abajo con el resto del cuerpo a través del sistema nervioso autonómico. En toda situación de esfuerzo, defensa, lucha, huida, se activa el sistema ergotrópico, mientras que la activación del trofotrópico favorece las funciones de descanso y reparación del organismo. La respuesta neurovegetativa de estrés se caracteriza por aumento del tono ergotrópico. Todas las técnicas de relajación y meditación tratan de contrarrestar el estrés activando el sistema trofotrópico.


El diencéfalo se conecta con la periferia corporal a través de tres grandes sistemas nerviosos: el simpático, bajo control ergotrópico, el parasimpático, bajo control trofotrópico, y el sistema de aferentes vegetativos, que recibe información de los órganos viscerales. Además, los centros vegetativos mantienen conexiones a través del tálamo con las zonas de sensibilidad periférica, sobre todo con los receptores nocioceptivos, encargados de trasmitir la sensación de dolor, y también con los husos reguladores del tono muscular. Tanto el dolor como la hipertonía muscular ejercen un efecto activador del sistema ergotrópico. La relajación muscular inhibe la excitación ergotrópica, produciendo activación trofotrópica refleja.


Las conexiones con el sistema límbico y con la corteza cerebral transmiten la influencia de emociones y elaboraciones cognitivas en la respuesta de estrés e, inversamente, del estado de activación ergotrópica en las emociones, la actividad cognitiva y el comportamiento. Sin embargo, aunque los efectos de la evaluación subjetiva de una situación sobre la respuesta del estrés son innegables, no son imprescindibles. Una prueba de ello es que el estrés quirúrgico se produce en pacientes anestesiados, que no tienen ninguna consciencia de estar sufriendo ataque o peligro. Los impulsos nocioceptivos procedentes de las zonas lesionadas por la operación estimulan el sistema ergotrópico, en ausencia de percepción subjetiva de dolor. Bien es verdad, no obstante, que el estado psicológico del paciente antes de la operación puede potenciar o atenuar el estrés quirúrgico.


Como se ve en la imagen, la información captada por los sentidos llega a la corteza cerebral, al sistema límbico y al hipotálamo. El razonamiento y la planificación se realizan en la corteza frontal. El significado emocional de la información y su relación con la supervivencia y los afectos se lleva a cabo en el sistema límbico. Las respuestas vegetativas de activación e inhibición somática se coordinan desde el hipotálamo.


Efectos de la estimulación simpática y parasimpática:



 

Referencias

  • Los síndromes del estrés. Luis de Rivera. Editorial SINTESIS


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