Ansiedad: Ataque de pánico.

La ansiedad puede manifestarse de diversas maneras, pudiéndose así hablar de diferentes cuadros ansiosos o trastornos de la ansiedad. Así, una persona con ansiedad puede presentar mareos, tensión muscular, palpitaciones manos sudorosas, escalofríos… o puede caracterizarse más por la necesidad de evitar situaciones que le causan miedo o ansiedad. Otros síntomas característicos de la ansiedad son los vértigos, la irritabilidad, dudas reiteradas, náuseas o preocupaciones excesivas. Algunas personas que presentan problemas de ansiedad pueden tener ataques de pánico que pueden estar asociadas a situaciones concretas como volar en avión, subir en ascensor o presentarse de forma inesperada, sin ningún factor precipitante que las provoque, aparentemente.

Las repercusiones de presentar un trastorno de ansiedad pueden llegar a ser considerables. Además del malestar que por de por sí genera la ansiedad, esta a veces acaba evolucionando hacia un cuadro ansioso-depresivo y a la presencia de un estado de ánimo alterado. Puede llegar a asociarse a un abuso de medicación como son los tranquilizantes o con el consumo descontrolado de alcohol u otras drogas. Además, el sufrir un trastorno de ansiedad, puede generar a largo plazo problemas en el desempeño laboral o académico, deterioro de las relaciones sociales y de pareja o pérdida de autonomía.

Siendo los síntomas tan variados, cuando hablamos de ansiedad hablamos de un conjunto de trastornos muy diversos que engloban el concepto de Ansiedad. Es necesario pararse a ver detenidamente cada uno de ellos para comprender mejor cual es nuestra situación y en que faceta de la ansiedad nos encontramos.


Hoy nos centraremos en el ATAQUE DE PÁNICO y como saber si estamos sufriendo uno:




Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves sin existir ningún peligro real o causa aparente. Cuando se presenta un ataque de pánico, puedes sentir que estás perdiendo el control, que estás teniendo un ataque cardíaco o, incluso, que vas a morir.

A pesar de que los ataques de pánico en sí mismos no ponen en riesgo la vida, pueden provocar mucho miedo y afectar, de manera significativa, tu calidad de vida.


Los ataques de pánico tienen muchas variantes, pero los síntomas suelen alcanzar su punto máximo en cuestión de minutos. Después de que el ataque de pánico desaparece, puedes sentirte fatigado y exhausto.


Los ataques de pánico suelen comprender alguno de estos signos o síntomas (4 o más):

  • Palpitaciones o aceleración de la frecuencia cardíaca.

  • Sudoración

  • Temblores o sacudidas.

  • Sensación de ahogo o falta de aliento.

  • Sensación de atragantarse.

  • Opresión o malestar torácico.

  • Náuseas o molestias abdominales.

  • Inestabilidad, mareo o desmayo.

  • Desrealización o despersonalización.

  • Miedo a perder el control o volverse loco.

  • Miedo a morir.

  • Parestesias.

  • Escalofríos o sofocaciones.


Si tienes algunos de estos síntomas o signos de forma frecuente, busca ayuda de un especialista. Si bien los ataques de pánico son sumamente incómodos, no son peligrosos. Sin embargo, son difíciles de controlar por cuenta propia y pueden empeorar si no se tratan.


Los síntomas de los ataques de pánico pueden ser similares a los de otros problemas de salud graves, como un ataque cardíaco, por lo que es importante que el proveedor de atención médica te evalúe si no estás seguro de qué está causando tus síntomas.

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